MASCARILLAS REUTILIZABLES

Por qué es el momento de plantearlas

Han pasado varias semanas desde el inicio de la pandemia y el confinamiento, y el medio ambiente ya empieza a notar el efecto de nuestras nuevas inseparables mascarillas.

Se han hecho parte visible de la nueva normalidad y lo que hace unos meses no hubiéramos pensado siquiera en usar fuera de un ámbito laboral, parece que viene para quedarse.

Las mascarillas parecen ser una barrera eficaz previniendo el contagio de enfermedades respiratorias que se transmiten por proyección de gotas, tal como se sospecha del Covid19. Se han escrito ya millones de artículos y posts de diferentes ámbitos hablando sobre la conveniencia o no de su uso masivo, de su utilidad, construcción y formas de utilizarlas, con datos para cualquier postura o argumento. Todos estamos ya muy saturados de expertos, y nosotros no lo somos en este campo.

Sólo te vamos a contar lo que sucede cuando entra en el mercado un producto diseñado para desecharse, sin planes para todo su ciclo de vida, en el caso de las mascarillas, muy corto (apenas protegen eficazmente durante unas horas): su gestión adecuada como residuo es insostenible, y el impacto ambiental se ha visto a las pocas semanas. Seguro que ya habéis visto papeleras saturadas de mascarillas, falta de información sobre su desecho, e incluso muchas tiradas en cualquier parte, incluso el suelo.

Sin entrar en lo peligroso de tratar EPIs de protección microbiológica de esta manera, como si fueran pañuelos de papel y con riesgo de contaminación directa, nuestra preocupación se centra en qué hacer con ellas cuando se acumulen toneladas de desechos de un producto que no está pensado para la vida cotidiana. Ni siquiera en el ámbito de la industria se considera un EPI como la primera opción de protección habitual ante un riesgo.

¿Se pueden realmente reutilizar?

Es el momento de abrir este debate. No lo habíamos hecho hasta ahora, conscientes en lo prioritario de frenar los contagios y la higiene, que aconsejaban desechar; pero lo que estamos empezando a ver en la basura y por las calles no se justifica con estos requisitos.

Ciclos de calor en el horno

Desde algunos sectores profesionales, incluso fabricantes y distribuidores de mascarillas FFP2/3 han sopesado esta opción: desinfectarlas de forma casera para poder reutilizarse sin perder eficacia de protección. No dudamos de esto, salvo porque no se han hecho tests de garantías, algo que tal vez no interese a los fabricantes.

Mascarillas de tela

Se han visto mascarillas artesanales, de tela sintética o reciclada, con y sin filtros, y fabricadas a veces desinteresadamente por empresas o particulares que se han reconvertido durante el confinamiento. Seamos claros: si no están testadas para demostrar su protección, no sirven. Son un residuo potencial desde su mismo origen. Un residuo a veces muy bonito, reciclable y bienintencionado fabricado en proximidad, pero desde el punto de vista de huella ecológica, no creo que aporten mucho.

Modelos reutilizables

Hemos encontrado algunos distribuidores que ofrecen esta solución intermedia. Estas sí están testadas por el fabricante y con certificados de conformidad con normas de construcción. Estas de SU&PER están testadas para 6 usos (5 lavados). No es ningún milagro…pero sí una propuesta de solución intermedia

SU&PER – Sustainable fabrics online store Logo

Usar y tirar con responsabilidad

Si finalmente no te convencen las opciones reutilizables, algo totalmente entendible, procura al menos su uso adecuado desde la compra hasta el fin de su vida útil, tirando las usadas en contenedores adecuados: tratarlas como residuo biológico si se sospecha que pueden estar contaminadas, o al menos depositarlas en el contenedor orgánico, bien cerradas para asegurarnos de que no presentarán riesgos durante su tratamiento o vertido. Recuerda que no son pañuelos.

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