LA HUELLA QUE DEJAMOS VIAJANDO EN FURGONETA

Viajar en furgoneta camperizada es una de nuestras formas preferidas de realizar turismo. Hacia rutas salvajes con la casa a cuestas, cualquier lugar es bueno para detenerse e instalarse los días que quieras. Tu eliges, dentro siempre de los límites de respeto al entorno, el paisaje que verás tras tus ventanillas al despertarte.

En la actualidad las vacaciones son una forma de consumo más. Si el turismo en camper tiene un menor impacto medioambiental aunque también tiene sus inconvenientes. Nos ha parecido un interesante tema a analizar. Os comentamos los aspectos más interesantes que apreciamos.

Huella climática

Una cuestión en la que indudablemente vence al turismo clásico. La versión nómada gana por goleada en cuestiones de huella climática a nivel de infraestructuras. Los inmuebles para hospedaje requieren de procesos que generan una gran cantidad de residuos, tanto en su construcción como en su funcionamiento día a día. El turismo en furgoneta reduce las emisiones prácticamente a las producidas en los traslados. Ademmás, los vehículos eléctricos están en auge y el desarrollo a las emisiones cero de todo el parque automovilístico será pronto una realidad.

Si analizamos los datos disponibles según la Agencia Europea de Medio Ambiente, un vehículo particular genera en torno a 140 gramos de CO2/km por pasajero, un avión 285 gramos de CO2/km, un tren entre 30 y 40 gramos de CO2/km. En relación a los hoteles, según la empresa Hot.es, cada hotel genera entre 10 y 100 kg de CO2 por hospedado/noche dependiendo del clima del lugar y la infraestructura del mismo.

Imaginemos que viajamos de Madrid a Barcelona para estar allí 30 días. Distan 621 km que en avión supondría en emisones por viajero 176 kg de CO2 y en coche 87 kg de CO2. Si nos alojamos 30 días en un hotel que realiza una emisión de CO2 no muy elevada, por ejemplo de 50 kg/CO2/noche. Realizaríamos por tanto una emisión de 1500 kg de CO2 en todo el viaje solo en hospedaje.

Eligiendo otro sistema de transporte podemos reducir algo la emisión de CO2, pero donde realmente tendremos un impacto en la huella de CO2 es modificando el tipo de alojamiento en el que nos hospedamos. Si en vez de un hotel, elegimos un apartamento, podemos reducir en torno a un 30% las emisiones de CO2, pero si nos decantamos por el turismo en furgoneta camperizada, que es una solución más limpia, aunque el medio de transporte continúe siendo un turismo ya que como alojamiento, se trata de un sistema con una infraestructura y consumo mucho menor.

Sin embargo, a medida que reducimos las infraestructuras del alojamiento, se reduce proporcionalmente la sensación de confort. Nadie dijo que fuera fácil ser turista camper, pero a su vez, crece la sensación de aventura. Es una elección no apta para todos los gustos.

Nuestros hábitos de consumo cambian.

Por un lado, los comercios donde hacer la compra dejan de ser los habituales a los que acudimos y que tenemos controlados. Acudimos a comercios que usan pocos plásticos o que venden productos a granel, pero de vacaciones toda nuestra estructura se desmorona y nos encontramos a expensas de la suerte de supermercado que encontremos. Todo nuestro trabajo de todo el año de consumo responsable se puede ir por tierra en unos días.

Es entonces cuando nuestra cantidad de residuos puede crecer exponencialmente. Una buena solución es aprovisionarse de todos los productos no perecederos que nos sea posible antes de iniciar el viaje. Disponer de espacio suficiente es uno de los puntos a favor de viajar en furgoneta y además puede hacer que controlemos mejor el gasto.

El turismo de furgoneta camperizada, cuando no pernocta en camping busca lugares poco masificados. Eso nos traslada a localidades pequeñas donde es más habitual que encontremos pequeños comercios y no tanto grandes superficies, por lo que es más probable que los productos podamos encontrarlos a granel o con menor cantidad de envoltorios. Productos típicos regionales, productos frescos, pan, fruta, cervezas artesanas, vino regional. Es una oportunidad gastronómica si puedes centrarte en ese tipo de compra al llevar contigo los productos de primera necesidad.

Ojo con los residuos

Hay un asunto delicado que conviene tener en cuenta, los residuos orgánicos que generamos día a día. Si bien en nuestra vivienda somos cada vez más conscientes de la importancia de una correcta gestión de residuos, cuando nos encontramos de vacaciones y controlamos menos nuestro entorno, la situación se vuelve más complicada.

Cuando camperizamos nuestra furgoneta tratamos de tener en cuenta todos los aspectos posibles en la fase de diseño. Un detalle que no tuvimos suficientemente en cuenta es que cuando viajas, generas residuos y tienes que buscar un espacio para organizarlos en tu furgo. Nosotros no le dimos el espacio suficiente al reciclaje de envases y no es muy funcional llevar contigo tus contenedores habituales de reciclaje. Es incómodo tener una bolsa de orgánico, otra para envases, no tener un espacio para almacenar el vidrio o donde dejar el cartón hasta que encuentras un contenedor para tirarlo.

La solución que encontramos es tener bolsas para cada tipo de residuo, pero las bolsas que acostumbramos a encontrar en los pequeños comercios son muy grandes y en furgoneta es necesario tirar los residuos con asiduidad para no acumularlos en un espacio tan reducido y donde además duermes. Corres el riesgo demás de acabar colgando bolsas con diferentes residuos por todas partes.

En nuestro último viaje en furgoneta solo encontramos bolsas pequeñas compostables en Mercadona tras varios días de ruta. No suele ser fácil encontrar un Mercadona en cada localidad pequeña, así que recomendamos que planifiques tu espacio con tiempo y te aprovisiones de bolsas compostables suficientes para tu viaje así como de un recipiente los suficientemente funcional para depsoitarlas.

Nuestra bolsa para residuos orgánicos

Esta son las bolsas que encontramos. Nos ha llamado la atención y desde consumosinhuella.com nos hemos propuesto probar en un futuro como de compostable es realmente esta bolsa…

Si bien nos costó encontrar bolsas de basura adecuadas, no nos costó encontrar espacios preparados para el reciclaje de todo tipo. Nos fuimos al Parque Natural de Aigüestortes en Lleida y el medio ambiente es una prioridad.

La gestión de residuos en Aigüestortes.
Parque Nacional de Aigüestortes.

Hay parajes fabulosos esperándonos pero debemos ser cuidadosos con la huella que dejamos.  Ser conscientes de nuestro impacto con cada paso que damos es una garantía para poder difrutarlo por muchos años. Cada año se producen millones de viajes que pueden dejar millones de huellas.

Felíz verano.

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