AGUA EN BRICK, ALTERNATIVA A LOS ENVASES DE PLÁSTICO. ANÁLISIS COMPARATIVO.

¿Moda sostenible o llega para quedarse? Analizamos este envase recientemente popularizado ¿100% reciclable?

No cabe duda de que el packaging está viviendo una segunda revolución empujada por la demanda de productos más sostenibles. Este requisito del nuevo mercado es imparable, y las empresas están haciendo los deberes para no quedarse fuera.

Un -no tan- nuevo envase se ha visto popularizado en el último año para líquidos alimentarios cuyos fabricantes prefieren huir del tradicional plástico ¿Innovación? Vuelve el TetraBrick.

Desde su diseño, el TetraBrick fue una solución puramente logística, concebido para ahorrar en espacio, apilabilidad y aprovechamiento del volumen para el transporte, lo que en general reduce el gasto energético y coste para transportarlo, pues es 100% paletizable. Si esto supone o no una ventaja ecológica frente al PET es cuestión de conciencia de cada uno…personalmente creo que es un factor menor frente al gasto energético que supone su fabricación, obtención de materia prima y reciclado.

La idea de envasar agua mineral en brick no es nueva, pero en el contexto de mercado que hemos descrito, es evidente que su uso se va a popularizar mientras se acelera la tecnología de reciclado del PET, hasta el momento estancada en la última década. Al menos las empresas lo están intentando, como es el caso del producto que hemos elegido hoy: el agua envasada en brick de la casa AguaEnCajaMejor (https://www.aguaencajamejor.com/)

El producto

Visitando la descripción del producto en su web, vemos que toda la carga del marketing recae sobre el propio envase, esto es una característica clara de la apuesta por el nuevo mercado concienciado, punto para ellos. Sobre el contenido….bueno, es agua. De la comarca de Gormaz, adjuntan la composición mineral lacónicamente en un lado del envase por pura imposición legal, sin mucho entusiasmo en sus propiedades. Lo que realmente importa aquí es el envase: sostenible, fabricado con cartón 100% FSC y “100% reciclable”, que no es lo mismo. Entre otras bondades ecológicas, la empresa anuncia también su colaboración en proyectos de reforestación con parte de la recaudación (muy positivo) y otra etiqueta acerca de su proceso productivo que reza “emisiones de CO2 equivalentes a cero”, sospechosa, pero de la que no tenemos elementos para valorar.

Analizamos la estructura del envase en nuestro taller y la comparamos con un brick normal y corriente, de un batido azucarado de marca blanca cualquiera, fabricado por la todopoderosa TetraPack, y cuyo distribuidor no se jacta de las propiedades ecológicas del mismo, más allá de un protocolario símbolo de reciclado de EcoEmbes.

Composición y reciclado del Tetra Brick

Lo primero que tenemos que saber para entender el reciclado de un tetrabrick es su composición: una alternancia de capas de polietileno de baja densidad (interior impermebilizante y exterior), cartón de refuerzo y aluminio que garantiza la protección antibacteriana del contenido y obligatorio por normativa alimentaria.

El proceso de reciclado consiste en la separación de las capas mediante trituración mecánica, prensa caliente y laminación para recuperar el polietileno, mientras que la celulosa del cartón se obtiene desmenuzando con agua a presión, con el correspondiente gasto de recursos. La recuperación de la parte de aluminio es normalmente un poco utópico..no olvidemos que los procesos de reciclado dependen de la demanda de materia prima reciclada y costes, a menudo desproporcionados frente a los de materia prima “nueva”. En cualquier caso, ahí está el gestor de residuos en última instancia para hacer la separación si lo hemos tirado al contenedor adecuado. El residuo final acaba en mayor o menor medida en vertedero, no hay milagros.

Comparativa en taller

Desmontamos las cajas de los dos productos y realizamos un corte transversal en escalera, para acceder a las diferentes capas. Aparentemente la dureza y maleabilidad del cartón en ambos es muy similar; tratamos de separar las capas para buscar más información:

También el espesor total en ambos casos parece muy similar, sea dicho por delante que nosotros NO tenemos los medios técnicos para medir densidades de los componentes por capas, sólo podemos suponer sus propiedades.

· Capa plástica impermeable interior: presente en ambos casos, si bien en el caso del agua parece despegarse con mayor facilidad. Cada operación que cueste menos “trabajo” (=sinónimo en magnitud de energía), supondrá un punto a favor de su reciclado, proceso en el que la mayor parte del gasto energético se utiliza en la separación y desmontaje de sus componentes.

· Acceso al aluminio : punzando bajo la primera capa impermeable parece que la parte del cartón se rasga con mayor facilidad en el caso del agua, si bien el del batido parece más compactado.

· Consistencia del cartón: esta diferencia en el cartón es lo más notable que hemos encontrado a favor del batido, aunque los fabricantes no aluden en ningún momento a diferencias de propiedades, únicamente se hace referencia a su origen certificado de procedencia sostenible FSC o no.

· Capa plástica exterior: recubrimiento unido al cartón, en ambos casos difícilmente separable por medios mecánicos.

Conclusiones

Vistas las similitudes de espesores, disposición y consistencia de las capas que lo componen, parece que la diferencia en cuanto a la capacidad de reciclado entre ambos envases es básicamente NINGUNA. No parece haber mayor facilidad destacable de separación ni materiales en el envase “100% reciclable”, que en cualquier caso deberá pasar por los mismos procesos que el otro para su reciclado, con idénticas etapas, gasto energético y residuos producidos

Únicamente vemos como ventaja para el planeta el certificado FSC, que certifica el origen de la materia prima procedente de bosques gestionados de manera sostenible, un sello que debemos buscar en todos los envases y materiales que contengan cartón o papel y cuyo impacto nos preocupe.

¿Agua en brick SI o NO? Parece una alternativa con un envase “menos malo” que los de mayor contenido en plástico, pero de impacto y reciclabilidad similar a la de otros productos en brick, con un consumo de recursos para su fabricación, transporte y reciclado no muy diferente del de un batido azucarado de distribución masiva en supermercados.

Para los que tenemos la suerte de vivir en entornos naturales de montaña, con disponibilidad suficiente de agua de calidad en la red de consumo, mi consejo sería como más barata y sostenible alternativa: abre (con prudencia) el grifo de casa y disfruta de un recurso local de lujo sin envases, incluso pídelo en los restaurantes sin rubor; no olvides que eres la parte más importante de la cadena de consumo: el cliente final.

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